El negocio de la II Guerra Mundial: Hugo Boss e IBM


Más de 142.000 millones de dólares. Este es el valor en bolsa (Xetra y NYSE) de dos empresas que vieron cómo sus beneficios incrementaron notablemente en el transcurso de la II Guerra Mundial: Hugo Boss e IBM. Si bien, no fueron las únicas empresas que se lucraron a costa del sufrimiento de millones de personas, éstas llaman especialmente la atención por el reconocimiento internacional que tienen a día de hoy. Cabe destacar que Hugo Boss ya publicó en su página web un documento en el que trata de explicar su pasado vinculado al partido nazi, mientras que IBM sigue rechazando cualquier tipo de conexión aunque las pruebas parezcan evidentes.

Hugo Boss: los uniformes del terror

En 1931, Hugo Boss era una empresa al borde de la banca rota. Habían pasado dos años desde el comienzo de la Gran Depresión y la empresa tuvo que renegociar con los acreedores para garantizar su supervicencia. Ese mismo año, Hugo F. Boss decidió afiliarse al Partido Nacionalsocialista, lo que supuso un giro de efecto para el devenir de la firma. El hecho de afiliarse al partido nazi le brindó la oportunidad de relacionarse con Georg Rath, líder local del partido en Metzingen, localidad donde se encontraba la fábrica de Hugo Boss. Desde el momento de su afiliación hasta 1940, la empresa pasó de estar al borde del cierre a registrar ventas en torno al millón de Reichsmarks (Marcos del Reich) anuales. La clave del éxito no es ningún secreto, Hugo Boss estuvo recibiendo encargos para la producción de uniformes de las Waffen-SS, las SA y las Juventudes Hitlerianas. Pero esto no acaba aquí, durante la II Guerra Mundial contaron con un total de 180 trabajadores forzados, la mayoría procedentes de Bielsko (Polonia), otros fueron prisioneros procedentes de Francia (Octubre de 1940 – Abril de 1941). En cuanto se refiere a los ‘trabajadores’ polacos, fueron suministrados por la Gestapo, tanto para Hugo Boss como para otras empresas textiles del sudoeste de Alemania.


Siguiendo la ley del gobierno de Wuttenberg dictada 21 de Agosto de 1943, en la que se establecía una segregación entre los trabajadores forzados y los residentes locales, Hugo Boss abrió un campo de trabajo para los trabajadores forzados de Europa del Este. Si bien, las condiciones higiénicas y alimenticias eran cuanto menos dudosas, la empresa decidió que las mujeres residiesen en las casas de familias locales de Metzingen. Esto no evitó que al menos cuatro trabajadores forzados murieran en ese período. Merece una especial mención el caso de Josefa Gisterek, una trabajadora polaca que intentó volver a su Bielsko natal después de que le rechazaran un permiso de vacaciones. En su intento de volver a Polonia fue interceptada por la Gestapo y posteriormente deportada al campo de concentración de Auschwitz. Un año y medio después le obligaron a volver a trabajar para Hugo Boss, donde su capataz le denegó cualquier tipo de asistencia médica hasta que sufrió tal deterioro físico que le dieron un permiso de tres meses. Justo al final de ese período, cuando tenía que volver a trabajar para Hugo Boss, decidió suicidarse en la casa de su ‘familia de acogida’. Tras semejante tragedia, el bueno de Hugo decidió hacerse cargo de los costes del funeral y del trasporte de los familiares que asistieron al mismo, tal y como indica la propia empresa en su página web.

IBM: El SIstema de gestión de los campos de Exterminio

A priori podría resultar extraña la vinculación entre una de las mayores corporaciones estadounidenses y el III Reich, pero cuando se trata de dinero no parece que haya límites de ningún tipo. Especialmente cuando se necesitaba controlar y almacenar informacion sobre millones de judíos, prisioneros políticos, testigos de jeová, homosexuales… todos ellos procedentes de diferentes países del mundo. Para ello, Adolf Hitler recurrió a los servicios de Thomas J. Watson y su sistema de tarjetas perforadas de IBM. Esta maquinaria fue alquilada a la central de IBM de Nueva York con la función de agilizar el exterminio, tomando como referencia los traslados a diferentes campos de concentración, el origen de los prisioneros y el estatus de los mismos.

Si observamos la imágenes a continuación, veremos el significado de algunos de los códigos de las tarjetas perforadas de IBM:

Cada una de las tarjetas correspondían a un prisionero en concreto. Aquellos con el código 001 eran deportados a Auschwitz, en Polonia, el código 003 correspondía a Dachau, un campo de concentración próximo a Munich.

En la imagen superior, podemos ver la procedencia de los prisioneros de los campos de concentración:

  • 2: Literalmente significa ‘Estudiantes de la Biblia’ y era el término que se utilizaba en Alemania entre 1933-1945 para referirse a los Jehovas Zeugen (Testigos de Jehová).
  • 3: Homosexuales.
  • 6: ‘Rojos Españoles’, es decir, los republicanos españoles. Muchos de ellos huyeron del franquismo dirección a Francia. Pero cuando Francia fue conquistada por los nazis, estos fueron deportados en su mayoría al campo de concentración de Mauthausen. Al menos 7.300 españoles pasaron por este campo y en 1941 suponían el 60% del total de los prisioneros.
  • 8: Judíos.

En el segundo bloque de códigos de la imagen superior, nos encontramos con el código que IBM y los nazis utilizaban para reflejar el estatus de los prisioneros:

  • A 1: Liberado
  • A 2 : Trasladado
  • A 3: Muerto
  • A 4: Ejecutado
  • A 5: Suicidado
  • A 6: ‘Sonderbehandlung’ o ‘SB’ en su versión abreviada, significa ‘Tratamiento especial’, es decir, la cámara de gas.
  • A 7: Escapado

Este sofisticado sistema de gestión de tráfico requería de la maquinaria IBM tanto en las estaciones de ferrocarril como en cada uno de los campos y subcampos de concentración. Del mismo modo, al ser material alquilado, recibía inspecciones mensuales de mantenimiento por los operarios de IBM. Pero los beneficios de este negocio no se limitaban al alquiler y mantenimiento de las máquinas. Si tenemos en cuenta que entre 1939 y 1945 pasaron por los campos de concentración entre 15 y 20 millones de prisioneros y que cada uno de ellos estaba registrado a través de las tarjetas perforadas, resulta bastante revelador que IBM imprimía en exclusiva cada una de estas tarjetas. Todo un negocio a costa de millones de vidas humanas.

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