Conrad Schumann y el ‘Salto de la Libertad’

Si tuviéramos que elegir un icono del triunfo de Occidente sobre la Unión Soviética, resulta inevitable eludir la famosa fotografía de Peter Leibing, titulada: ‘Salto de la libertad ‘ (‘Leap of Freedom‘).

Pero, ¿alguien sabe el nombre de este soldado? ¿qué ocurrió una vez que se pasó a la zona occidental de Berlín? En mr. Marshall te traemos la historia de Conrad Schumann, un joven policía de 19 años perteneciente a la Bereitschaftspolizei (una palabra preciosa que viene a decir policía estatal) que cambió radicalmente su vida en tan solo 4 segundos. Todo tuvo lugar el 15 de agosto de 1961, eran las cuatro de la tarde y Conrad Schumann se encontraba en la esquina entre BernauerRuppiner Straße. Tenía órdenes de vigilar la frontera entre Berlín del este (zona que quedó bajo la administración de la Unión Soviética) y Berlín del oeste (territorio administrado por el sector estadounidense, británico y francés). Tan solo habían pasado dos días desde que los soviéticos decidieran levantar el famoso Muro de Berlín cuando Schumann tomó la decisión que cambió su vida por completo. Miró hacia ambos lados y se aseguró de que nadie le estaba viendo, pisó el alambre de espino para intentar hundirlo un poco, (lo que captó la atención de los fotógrafos ubicados en la zona oeste) lo saltó y se metió inmediatamente en un coche de policía del Berlín Occidental, que había aparcado estratégicamente cerca del alambre con la puerta abierta.

Había mucha gente alrededor y eso era bueno, porque distraían a mis compañeros. Antes de saltar pude cambiar mi subfusil por uno descargado. Así el salto resultó menos complicado. Después el subfusil se cayó al suelo e hizo mucho ruido; si hubiera estado cargado seguramente se habría disparado.

El Schumann ‘libre’

Si se hubiera tratado de una película americana, lo primero que hubiera pedido nuestro querido Conrad, habría sido un helicóptero, 2 millones de dólares en billetes de cien y entrar en un programa de protección de testigos. Pero no, Herr Schumann hizo uso de la clásica austeridad alemana y pidió un sandwich. Es más, venía de Berlín del este, por lo que probablemente pidió el más básico de todos los sandwiches posibles: sandwich mixto (queso, jamón york y a tomar por c….).

Una vez que el servicio secreto soviético se enteró de la noticia, intentaron manipularla diciendo que Conrad Schumann había sido secuestrado, pero después de la cobertura mediática que recibió su huída, resultó prácticamente imposible mantener la farsa. Al contrario de lo que cualquiera podría esperar, Schumann no sirvió de icono propagandístico para el Berlín del oeste, nada más lejos de la realidad, los oficiales se centraron en interrogarle una y otra vez para sacarle información sobre sus enemigos del este. Evidentemente un policía de su rango no tenía mucho que ofrecer.

Pero aquí no acabaron las adversidades para Schumann. El primer mes y medio desde que pasó a formar parte del ‘mundo libre’, estuvo en el centro refugiados de Marienfelde. No fue hasta finales de septiembre de 1961 cuando se trasladó a un pequeño pueblo de Baviera llamado Kipfenberg. Allí trabajó en la línea de montaje de Audi durante casi 30 años. En el apartado económico, tampoco observó una mejoría digna de su rol en la Guerra Fría. El ser el protagonista de una de las fotos más reproducidas de la historia del siglo XX a esas alturas, no le generó ningún tipo de beneficio por derechos de imagen. Ya que, como le explicaron los abogados, se trataba de un personaje histórico, por lo que no necesitaban su consentimiento para publicar la fotografía donde quisieran.

Desde agosto de 1961 hasta noviembre de 1989, Schumann permaneció en la Alemania Occidental sin poder ver a su familia, lo que le provocó una depresión y comenzó a tener problemas con el alcohol. Durante esos 28 años, el único contacto que tuvo con su familia fue a través de las cartas. Como se podría esperar, la Stasi tomó ventaja de la situación, haciédose pasar por su familia e invitándolo a volver al este. Algo que estuvo a punto de hacer, hasta que un policía del oeste de Berlín le convenció para que olvidase esa idea.

la Alemania libre

Según palabras de Schumann, no se sitió “realmente libre hasta el 9 de noviembre de 1989”, fecha de la caída del muro de Berlín. Este hecho le permitió volver por primera vez a su Sajonia natal, donde se encontró con dos tipos de reacciones muy opuestas. Por un lado, mucha gente le reconocía y le trataban muy amablemente. Y por otro lado, otro sector, en el que se encontraban sus antiguos compañeros, le rechazaba por haber sido un “traidor”. Debido a esta situación, llegó a dudar si visitar o no a sus padres y hermanos.

Durante el proceso de reunificación de Alemania, Conrad Schumann participó en algunos eventos donde fue aclamado e incluso firmó autógrafos. También se le pudo ver por el el Museo de Checkpoint Charlie. En cualquier caso, nunca llegó a superar sus etapas depresivas, hasta que un día su mujer se lo encontró colgado de un árbol en un bosque cerca de Kipfenberg, el pueblo donde residían junto con su hijo Erwin.

Gallery 1: Image left: Wikimedia Commons Berlin, Bernauer Straße, Grenze Quaschinsky, Hans-Günter CC-BY-SA 3.0 Derechos reservados

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